Hay una palabra que se usa demasiado y se practica demasiado poco: autenticidad. En el contexto de las comunidades ENM y los espacios de no-monogamia ética, la autenticidad no es un valor aspiracional ni un claim de marketing. Es la diferencia entre un espacio que funciona y uno que solo lo parece.
En OPEN llevamos años construyendo desde esa premisa. No porque sea tendencia, sino porque sin ella no hay comunidad real. Hay personas compartiendo un local, que es muy distinto.
Qué significa ser auténtic@ en un espacio liberal
Ser auténtic@ no es sinónimo de ser sin filtros ni de decir todo lo que se piensa en todo momento. En el contexto ENM, la autenticidad tiene una definición más precisa: actuar en coherencia con lo que uno realmente quiere, comunica y consiente. Sin performatividad. Sin seguir el guión de lo que “se supone” que hay que querer en este estilo de vida.
Hay quien llega a un espacio como OPEN buscando validación externa. Hay quien llega con una narrativa construida sobre lo que cree que debe ser. Y hay quien llega siendo exactamente quien es, con sus dudas incluidas. Con ese último grupo es con quien se construye comunidad real.
La autenticidad como filtro natural
Una de las cosas que más cuesta entender desde fuera de OPEN es que los criterios de acceso no son arbitrarios ni elitistas en el sentido convencional. Son un filtro de autenticidad. No buscamos un perfil demográfico ni un nivel de ingresos. Buscamos personas que vengan siendo quien son, que respeten el espacio desde esa posición, y que entiendan que la libertad de otr@s es tan importante como la propia.
Eso, en la práctica, reduce mucho el universo de personas compatibles. Y eso está bien. Preferimos un espacio más pequeño y más real que uno más grande y más falso.
Si te reconoces en esto, aquí tienes cómo funciona OPEN →





