La excusa perfecta, también es verdad.

La compraban por los artículos, no por las fotos. Vienen por la comunidad, no por lo que ocurre dentro.

La excusa también es verdad — portada OPEN

En España hubo una revista que todo el mundo compraba «por los artículos». Se llamaba Interviú. Llevaba en portada lo que llevaba, y al lado un titular sobre el Gobierno, un reportaje de sucesos, una entrevista que abría los telediarios al día siguiente. La frase era un chiste, pero no era mentira: los artículos existían y eran buenos. Se compraba en el kiosco a plena luz y se dejaba encima de la mesa del salón. Nadie se escondía.

En el desierto de Nevada hay un festival al que se va «por el arte». Se llama Burning Man. Hay esculturas del tamaño de un edificio, campamentos, música, una semana de vida en común con sus propias reglas. Lo que cada cual haga allí es asunto suyo, y nadie tiene que contarlo al volver. La entrada se enseña. La foto se sube. Se dice «voy al festival» y todo el mundo entiende.

Los dos casos son el mismo mecanismo. No es esconder nada. Es que lo que se dice en voz alta también es verdad, y es lo bastante grande como para bastar.

Lo que hemos aprendido en OPEN

Llevamos años en esto, y lo más difícil nunca ha sido lo que pasa dentro. Ha sido la frase de fuera. Lo que alguien le dice a su pareja, a sus amig@s, a su familia, cuando pregunta a dónde va. Hemos visto a mucha gente con ganas de venir quedarse en la puerta por no tener esa frase. Y hemos visto a gente venir una vez, pasarlo bien, y no volver por lo mismo.

Y hay otra cosa que hemos aprendido y que sorprende a quien no nos conoce: una parte muy grande de quienes vienen no hace nada «dentro». Viene a cenar, a bailar, a sentarse enfrente de alguien y hablar. Viene por el ambiente. Por estar entre personas adultas, verificadas, educadas, que no juzgan y que respetan un no a la primera. Viene porque aquí se habla de cosas de las que fuera no se habla, y se puede hablar sin bajar la voz. Viene, y vuelve, por pertenecer a un sitio así.

Eso no es una excusa. Es el producto.

Por qué no es una tapadera

Una tapadera es una mentira compartida, y hoy dura diez segundos: cualquiera busca en el móvil durante el segundo plato. Lo que aguanta una búsqueda es otra cosa: una verdad incompleta que se puede contar entera.

En Interviú los artículos eran buenos de verdad. En Burning Man el arte es real. Aquí, lo que se cuenta también lo es: verificamos con documento a cada persona que entra, hay un código que se cumple, hay música, mesa, casas, charlas, viajes. Todo eso existe aunque nadie suba una planta más. Lo que ocurra más allá es entre adultos que lo deciden, y no hace falta contarlo. Ni negarlo.

Frases que son verdad y se pueden decir

Quien quiera venir y necesite una frase, aquí tiene varias. Todas son ciertas. Ninguna obliga a explicar más.

  • «Es un club privado de personas verificadas. Te piden el documento para entrar.» Es lo primero que llama la atención de fuera, y es lo que más tranquiliza.
  • «Voy por el ambiente. Gente adulta, educada, sin juicios.» Es la razón real de la mayoría.
  • «Hay cenas, música, charlas. Lo demás, si lo hay, es cosa de cada uno.» Exactamente igual que en cualquier festival.
  • «Es como Burning Man: cada cual va a lo suyo y nadie te pregunta.» Quien conoce la referencia lo entiende al instante.
  • «Allí un no es un no. Más que en cualquier bar.» Cierto, y es un argumento que desarma.
  • «Voy porque se puede hablar de cosas que fuera no se hablan.» Para quien viene sobre todo a las charlas y a las mesas.
  • «Pago la cuota de una asociación.» Somos una asociación registrada. Lo pone en el recibo.

Ninguna de estas frases es una excusa. Son la descripción de lo que hay. La diferencia con aquella revista es que aquí nadie tiene que decir «por los artículos» con media sonrisa: los artículos son la gente, y son lo mejor que tenemos.

Encuesta

¿Qué te frena?

Cinco preguntas, un minuto. Sin nombre. Al terminar ves lo que ha contestado la gente.

¿Has pensado alguna vez en venir a algo así y no lo hiciste?
¿Qué te frenó? (marca todas las que quieras)
Si te preguntan a dónde vas, ¿qué dirías?
Si vinieras, ¿a qué? (marca todas las que quieras)
¿Con quién vendrías?

Hasta dónde llega cada cual, lo decide cada cual. Y no va en el nombre del plan, ni en el recibo, ni en la notificación que suena en la mesa.

Hasta dónde llegas, lo decides tú.
Verificamos personas, no gustos.

Deja una respuesta

0