// ARTÍCULO DE OPINIÓN · OPEN■MINDED.club · MARZO 2026
Su sangre
es mi sangre.
Lo que Rosalía entendió del sex positive que nadie se atreve a decir. Una lectura desde dentro, firmada por alguien que lleva años construyendo ese espacio en Valencia.
JJ
Cofundador · OPEN■MINDED.club
Este texto es un artículo de opinión personal firmado por JJ, marido de Grace y cofundador de OPEN■MINDED.club. Las opiniones, interpretaciones y reflexiones vertidas aquí son exclusivamente mías y no representan la posición oficial del club ni de la comunidad. OPEN■MINDED.club actúa como plataforma de publicación pero no suscribe ni se responsabiliza del contenido de los artículos de opinión de sus miembros y colaboradores.
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¿Qué tiene que ver Rosalía con vivir en una relación abierta? Todo. Su actuación en los BRIT Awards 2026 con “Berghain” no fue un concierto. Fue la descripción emocional más precisa que he visto nunca de lo que significa amar con honestidad y sin miedo al propio deseo. Y lo digo como alguien que vive eso cada día.
JJ
Cofundador · OPEN■MINDED.club · Valencia
Una hombrera cae. Y no pasa nada.
Hay momentos en un escenario que ningún presupuesto de producción puede fabricar. Rosalía lleva años construyendo una carrera con una precisión que haría sonrojar a un relojero suizo, y sin embargo el instante más poderoso de su actuación en los BRIT Awards 2026 fue exactamente ese: una hombrera que se desprende, cae al suelo, y ella sigue. Sin pausa. Sin la mirada de disculpa al público. Sin el gesto reflejo de quien busca validación de la sala. El cuerpo continúa, la canción continúa, el espacio entero continúa. Eso no es un fallo de producción. Eso es una declaración de principios tan exacta que cualquier explicación adicional la empequeñece.
Lo escribo como alguien que lleva años construyendo un espacio donde exactamente eso ocurre: la armadura social se cae, también sin drama, también sin que nadie necesite aplaudir el momento ni ponerle nombre. En un club sex positive bien construido, eso no es el objetivo. Es simplemente lo que ocurre cuando el entorno está bien hecho y las personas que han llegado son las personas correctas. Rosalía lo hizo en un escenario de los premios más mainstream de la industria musical británica. Mérito doble.
// LA ACTUACIÓN · BRIT AWARDS 2026
Rosalía feat. Björk & Yves Tumor · “Berghain” · BRIT Awards 2026 · Mira antes de seguir leyendo.
Berghain no es solo un club. Es una pregunta.
El nombre de la canción no es metáfora ni pretexto comercial. Berghain es un club real en Berlín, con una puerta que decide quién entra y quién no. Y no decide en función del dinero ni de la ropa ni de la cara. Decide en función de algo que no se puede comprar ni fingir, pero que se reconoce al instante: la autenticidad de quien va por lo que hay, no por lo que se supone que hay que aparentar. Es un club de techno y es un club sex positive, y esas dos cosas en Berghain no son categorías separadas porque en la práctica no lo son nunca.
La pregunta que la canción hace sin formularla, y que la actuación subraya sin subrayarla, es si la música y el deseo son experiencias distintas cuando se viven con honestidad. La respuesta que da Berghain el club, y que da Rosalía la artista, es que no. El techno a 140 pulsaciones por minuto hace al cuerpo exactamente lo mismo que la atracción genuina: lo coloca en el presente, lo desconecta del relato mental de lo que debería sentir y lo conecta con lo que siente de verdad. El género musical cambia. El mecanismo es idéntico.
Y aquí está lo que me parece importante decir desde OPEN: el techno es una herramienta, no una religión. En nuestra comunidad hemos programado jazz, house lento, sesiones más suaves, y hemos visto cómo la música correcta para esa noche concreta crea exactamente el mismo efecto que el techno crea en Berghain: presencia real, guardia baja, conexión honesta. La música que funciona en un espacio sex positive no tiene un género. Tiene una función. Y la función es siempre la misma: desconectar el piloto automático social y poner el cuerpo al mando.
“Su miedo es mi miedo. Su rabia es mi rabia. Su amor es mi amor. Su sangre es mi sangre.”
— Coro en alemán · “Berghain” · Rosalía feat. Björk & Yves Tumor
Lo que siente quien vive en una relación abierta. Y no sabe cómo decirlo.
Este coro en alemán, cantado por voces que parecen salir de una catedral o de un sótano según cómo lo escuches, contiene en cuatro líneas la descripción más exacta que he encontrado de lo que es una relación abierta bien vivida. No habla de libertad en el sentido de ausencia de compromiso. Habla de fusión. De que el miedo del otro es tu miedo. El amor del otro es tu amor. La sangre del otro es tu sangre. Eso no es promiscuidad. Eso es la forma más exigente de presencia que existe entre dos personas, o entre más de dos.
Quienes vivimos relaciones éticamente no monógamas —abiertas, poliamorosas, swinger, ENM en cualquiera de sus formas— conocemos bien esa tensión entre lo que sentimos y el lenguaje disponible para describirlo. Las palabras que la cultura mayoritaria ha diseñado para hablar de relaciones fueron construidas para un modelo específico, y cuando intentas aplicarlas a otro simplemente no encajan. La gente de fuera asume que lo que hay es caos, o ausencia de sentimiento, o inmadurez emocional disfrazada de progresismo. Lo que hay, en realidad, es exactamente lo que describe ese coro: una entrega que incluye el miedo, que incluye la vulnerabilidad, que incluye la rabia cuando aparece. Una relación abierta no es una relación sin emociones difíciles. Es una relación donde se ha acordado atravesarlas con más honestidad que la media.
El terrón de azúcar que el calor deshace, ese verso de Rosalía, no es debilidad. Es la descripción de alguien que sabe exactamente qué le pasa cuando baja las defensas y no tiene miedo de saberlo. Ese autoconocimiento es el requisito mínimo para vivir en ENM con integridad. Sin él, lo que hay no es libertad. Es caos con buenas intenciones.
// OPEN■MINDED · COMUNIDAD ENM VERIFICADA · VALENCIA
La línea de Yves Tumor. Sobre lo que parece vulgar y no lo es.
Entiendo que esa línea incomoda. Que rompe el tono poético del resto de la canción con una franqueza que, fuera de contexto, puede parecer brusca o directamente vulgar. Lo entiendo porque yo también la escuché así la primera vez. Y luego la escuché en contexto, dentro de la arquitectura emocional completa de la canción, y cambié de opinión.
El deseo, cuando es real y está presente de verdad, no siempre habla en verso. A veces es esa urgencia directa que no necesita metáfora porque la metáfora sería una forma de distancia, y lo que hay en ese momento no es distancia. Es presencia total. El arte sex positive honesto incluye las dos cosas: la poesía del terrón de azúcar y la franqueza sin ornamento de Yves Tumor. Eliminar una de las dos no es delicadeza. Es falsificación de la experiencia. Y un espacio sex positive que solo habla en poesía y nunca en franqueza está vendiendo una versión edulcorada de algo que en la realidad tiene también bordes, intensidad y peso.
En OPEN hemos aprendido que la honestidad sobre el deseo, incluida la honestidad directa y sin filtro, es exactamente lo que da seguridad a los miembros que nos eligen. No porque seamos más explícitos que otros. Sino porque no pretendemos que la experiencia humana es solo su versión más presentable.
Björk y el kink como estructura, no como decoración.
La presencia de Björk en esta canción no es un featuring de colección de sellos. Björk lleva décadas construyendo un lenguaje artístico donde lo extraño, lo orgánico y lo erótico son la misma cosa. Donde el cuerpo no es objeto de deseo sino sujeto de experiencia. Donde la intensidad emocional no se modera para hacerla más digerible, sino que se amplifica hasta que el oyente no tiene más opción que sentirla o irse. Eso es exactamente lo que el kink bien entendido hace en un espacio físico: no es decoración ni estética ni atrezzo de fiesta temática. Es una estructura que obliga a estar presente o a marcharte. No hay término medio cómodo.
La actuación de Rosalía construye esa misma arquitectura en tiempo real delante de millones de personas que no habían pedido entrar en ese espacio. Empieza con cuerdas barrocas y una tensión que parece litúrgica. Pasa por la sensualidad queer del desarrollo central. Termina en techno. Es exactamente la curva de temperatura de una noche bien calibrada en un espacio sex positive de verdad. La escalada no es accidental. La estructura es el mensaje.
Por qué esto no es solo una reseña de un videoclip.
Escribo este artículo porque lo que Rosalía hizo en ese escenario me pareció un acto de valentía cultural que merece ser nombrado desde dentro, no desde la crítica musical convencional. Hay miles de reseñas de esa actuación escritas por personas que ven lo que ven desde fuera. Esta está escrita por alguien que lleva años viviendo exactamente lo que esa canción describe, y construyendo un espacio para que otras personas puedan vivirlo también.
La vanguardia en el terreno sex positive no consiste en ser el más explícito ni el más provocador. Consiste en ser el más honesto. En construir estructuras que permitan a las personas ser quienes son sin coste social, sin juicio, sin necesidad de justificarse. En entender que el deseo, cuando se vive con autenticidad y respeto, es una de las formas más completas de presencia humana que existen. Rosalía lo puso en música. Nosotros llevamos años poniéndolo en práctica en Valencia, con 3.000 miembros verificados que han elegido este camino de forma libre y consciente.
Rosalía no dio declaraciones previas sobre el significado de su actuación. No publicó un hilo explicativo. No organizó ruedas de prensa sobre sex positivity y la escena techno berlinesa. Simplemente salió al escenario con la canción, con Björk y Yves Tumor, con esa producción específica, con esa hombrera que cayó o no cayó, y lo hizo. El mensaje llegó a quien tenía que llegar. El resto seguirá pensando que era un concierto raro de una artista que ya no entienden.
Esa es también la posición de OPEN. No necesitamos explicarle a todo el mundo lo que somos, porque la explicación no crea la comprensión. La experiencia sí.
JJ
Cofundador · OPEN■MINDED.club · Valencia · Marzo 2026
Artículo de opinión personal. Las reflexiones vertidas aquí son exclusivamente del autor y no representan la posición oficial de OPEN■MINDED.club como entidad.
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