Hemos firmado la red

Cada imagen que se muestra dentro de OPEN sale de nuestro servidor marcada con quien la está mirando. Así funciona y por qué lo hemos hecho.


La privacidad es arquitectura, no una promesa

Cualquiera puede escribir en su web que la privacidad de sus usuarios es lo primero. Es gratis y no compromete a nada.

Nosotr@s preferimos contar lo que hay construido debajo, que es comprobable y se puede mirar. La imagen que acompaña a este texto es una publicación de Grace en la red, tal y como la ve cualquiera que entra. Ese código repetido en diagonal es la pieza nueva.

Cada imagen sale firmada

Todo lo que se muestra dentro de la red lleva incrustado un código de seis caracteres asociado a la cuenta desde la que se está viendo. Aparece sobre la pantalla y, lo que más importa, dentro de cada imagen.

Esa segunda parte es la que cambia las cosas. No es una capa superpuesta que se pueda apartar: la firma forma parte de los píxeles desde el momento en que el servidor entrega la foto. Sobrevive al recorte, al reenvío y a fotografiar la pantalla con otro dispositivo.

Si alguien cometiera un delito, sabríamos quién ha sido

Digámoslo sin rodeos, porque es exactamente para lo que sirve: si alguien capturase contenido de esta red y lo difundiese fuera, sabríamos desde qué cuenta salió. Con nombre y con fecha. No es una advertencia decorativa ni una posibilidad teórica: es una consecuencia técnica de cómo está construida la red.

Y conviene tener claro que no hablamos solo de una falta interna. (La difusión sin consentimiento de imágenes o grabaciones de otra persona obtenidas en un domicilio o en un lugar fuera del alcance de terceros, cuando menoscabe gravemente su intimidad, está tipificada como delito en el artículo 197.7 del Código Penal, con pena de prisión de tres meses a un año o multa de seis a doce meses. La pena se agrava cuando quien difunde es o ha sido cónyuge o pareja de la víctima, o cuando actúa con ánimo de lucro.)

Que alguien te haya autorizado a ver una imagen no te autoriza a difundirla. Nunca lo hizo. Ahora, además, se puede demostrar.

Lo que ese código no es

Una medida de seguridad que no se entiende genera más desconfianza que la que evita. Así que conviene ser igual de precis@s con lo que el código no hace.

No revela quién eres. No contiene tu teléfono, ni tu email, ni tu nombre, ni permite deducirlos. Se deriva de tu identificador interno mediante una clave que custodiamos solo nosotr@s. Para cualquiera que lo vea, es una secuencia de seis caracteres sin significado.

No te está vigilando. No registramos por dónde navegas, ni con quién hablas, ni qué perfiles te interesan. Se registran los accesos a archivos multimedia, con una única finalidad —detectar descargas masivas de material de la red— y esos registros se borran automáticamente a los noventa días. La dirección IP no se conserva en claro.

No está puesto contra ti. Está puesto para que la confianza que sostiene esta red deje de depender solo de la buena fe y pase a estar respaldada por la técnica.

Se ve, y es deliberado

No es invisible ni pretende serlo. Se aprecia sobre las fotos y sobre la pantalla.

Una firma está para verse. Preferimos una red con la firma a la vista que una red donde la discreción de las personas dependa de que nadie tenga un mal día.

Dónde encaja

La firma no es una medida suelta. Es la capa que faltaba sobre algo que llevamos años levantando.

En la puerta. Entrar en la red no es abrir una cuenta. De las 23.098 personas registradas, 6.623 mantienen membresía activa y 2.114 han completado la verificación de identidad con documento. No es lo mismo estar apuntad@ que estar dentro.

En los archivos. Las fotos y los vídeos de la red no viven en direcciones públicas. Sin sesión iniciada, una dirección de contenido de la red no abre nada: el servidor la rechaza antes de llegar a la imagen.

En las consecuencias. Sacar contenido de la red y difundirlo fuera supone la separación permanente como miembro, con inhabilitación extensiva a los espacios adheridos, además de lo previsto en el artículo citado más arriba.

En lo que no se ve. Ninguna medida técnica sustituye al criterio de puerta ni al trabajo de moderación. La técnica hace aplicable lo que la comunidad ya había decidido.

Lo que te pedimos

Nada que no estuvieras haciendo ya.

Esta red funciona porque miles de personas adultas confían en que lo que comparten aquí no acaba en otro sitio. Esa confianza no la sostiene un servidor: la sostenéis vosotr@s cada vez que decidís que algo se queda dentro.

Lo que hemos hecho es dejar de pedirlo como un favor.

El detalle está en las normas de la red y en la política de privacidad.

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