El quinto elemento —la quintaesencia— era para los antiguos lo que iba más allá de tierra, agua, aire y fuego: lo puro, lo eterno, lo que daba coherencia al conjunto. No era materia común, era la esencia que sostenía todo lo demás. Con el tiempo se entendió como el principio que une lo visible y lo invisible, lo físico y lo consciente. En clave OPEN, es esa fuerza que conecta estructura y libertad, presencia y sentido.
