«Soy chica, voy sin pareja y sin amigas. Tengo curiosidad desde hace años pero me da miedo entrar sola y que se me quede toda la sala mirando.»
Vas a estar más acompañada de lo que crees, y esa es justo la parte incómoda: entrar sola llama la atención el primer cuarto de hora. Después la sala sigue a lo suyo.
Lo práctico: llega pronto, cuando hay poca gente. Entrar en una sala medio vacía es mucho más fácil que abrirse paso en una llena. Colócate cerca de la barra o del personal las primeras copas.
Di desde el principio a qué vas. «Vengo a mirar y a hablar» ahorra tres conversaciones incómodas y no te cierra ninguna puerta.
Y ten tu salida decidida: cómo vuelves y a qué hora te vas. Saber que puedes irte cuando quieras es lo que te deja quedarte tranquila.
LA EXPERIENCIA OPEN — las chicas que vienen solas suelen contarnos lo mismo después: el mal rato fue el aparcamiento y la puerta, no la sala. Por eso preferimos formatos con hora de inicio y con alguien que te recibe: entrar acompañada la primera vez cambia la noche entera.
Sigue: la experiencia de OPEN y lo que responde la comunidad
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